Combatir la newsmosis en tiempos de pandemia

Por: Pivonka Loza

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Son infinidad de veces las que hemos escuchado lo difícil y desafiante que se ha vuelto vivir en cuarentena por culpa de un virus que todavía no terminamos de conocer, y la incertidumbre que eso conlleva. A pesar de ello, debemos reflexionar sobre el aporte que uno puede hacer desde sus conocimientos y valorar el espacio que se abre para educar sobre la alfabetización mediática.

Si los cambios sociales que se manifestaron a fines del segundo semestre del año pasado ponían en tela de juicio a los medios de comunicación, donde el miedo y la rabia eran los sentimientos que se expresaban para cuestionar el poder; hoy con la pandemia esta situación se ha revertido y la gente ha vuelto a creer en ellos, según estima la encuesta realizada por Asociación de Periodistas Mujeres y Cadem durante el primer semestre 2020.

Esto se debe a la necesidad de encontrar información certera para sentirse seguros y protegidos, siendo los medios de comunicación tradicionales un canal confiable para tomar decisiones, dado que el 70% de las personas dice sentirse ansioso y angustiado, de acuerdo a la investigación[1].

Las redes sociales -como parte de la democratización de la información- también aportan al inmenso flujo de datos que transitan en el mundo digital. Esto ha llevado a que las personas, especialmente los nativos digitales, padezcan una condición llamada Newsmosis. Pero, ¿qué es?, ¿cómo se combate?

El término Newsmosis fue acuñado hace poco más de 6 años, en la Universidad Stonybrook por el profesor Howard Schneider del centro de alfabetización de noticias[2], quien dijo que “esta condición roba las funciones cognitivas que no permiten pensar y produce un efecto paralizante”.

 

En definitiva, se trata del proceso en que la información y las noticias son absorbidas por las personas de manera pasiva, es decir, sin que éstas se den cuenta y, al no darse cuenta, pierden la capacidad de “digerir” la información y, en consecuencia, no pueden distinguir la información relevante de la que no lo es. Esto lo comprobó Schneider a raíz de un experimento realizado con sus estudiantes, quienes durante 48 horas no podían escuchar, leer, ver ni compartir ninguna noticia, lo que significó no exponerse a las redes sociales de ninguna forma; así como tampoco abrir sus notebooks, escuchar radio en los traslados y, por ningún motivo, hablar con amigos y familiares sobre éstas.

El experimento fue parte de una búsqueda por responder preguntas como: ¿si los jóvenes o las personas en general cuentan con mayor información y noticias disponibles, por qué no nos volvemos más inteligentes cuando se trata de entender el desarrollo de noticias importantes en el mundo y qué significan para nosotros?, ¿Por qué no nos volvemos más inteligentes al poder reconocer a las personas que toman decisiones que afectan a nuestras vidas?

En sus respuestas, la mayoría de los estudiantes decía que era muy difícil estar desconectado de las noticias porque están en todos lados y, por lo tanto, se dieron cuenta que eran consumidores de noticias sin sentido.

Esto fue lo que el profesor Schneider definió como Newsmosis y lo catalogó como una enfermedad. Para combatirla, propuso la necesidad de hacerse conscientes de lo que leemos, escuchamos y vemos, estando siempre alerta respecto de dónde proviene la información, qué evidencia la respalda y qué falta por responder; así como estar dispuestos a aceptar información que cuestione las propias creencias y evitar el estar en constante búsqueda de aquellas que las respaldan. De esta manera, debemos mantener nuestras habilidades de pensamiento crítico para disminuir las debilidades frente a las fake news.

 

[1] Cadem. Estudio Medios de Comunicación en Coronavirus. Abril 2020.

[2] Howard Schneider, TEDxSBU. Finding a cure for newsmosis a civic disease ravaging America, 2013.